lunes, 8 de junio de 2009

Cierre


Las semillas sembradas en la juventud germinarán invariablemente en la madurez. Si fueron venenosas, sus frutos serán venenosos. Si fueron limpias y buenas, de ellas nacerán árboles bellos y frondosos. Por lo tanto es importante fortalecer los conocimientos de los jóvenes en las desiciones más importantes de sus vidas y una de esas es el noviazgo.

Definitivamente, el noviazgo no es algo que se deba tomar a la ligera, es necesario pensar detenidamente con quien queremos compartir esta experiencia, ya sea en este momento o por el resto de nuestras vidas. El noviazgo es una de las decisiones más importantes de nuestro desarrollo y es precisamente en los primeros años de la adolescencia en los que debemos fomentar bases saludables en que apoyarnos.

En la actualidad algunos jóvenes, por no decir que la mayoría, se toman muy a la ligera los noviazgos y se dejan llevar por sus instintos, ya sea por motivos de ignorancia o irresponsabilidad, el hecho está en que los patrones aprendidos en los primeros años de adolescencia pueden marcar la tendencia de nuestras futuras relaciones amorosas.

No se puede “apretar”, como dicen en Costa Rica, sólo por hobby, ya que es evadir las responsabilidades de un compromiso serio con otra persona, por que, aunque quedaran de mutuo acuerdo en no formalizar la relación, siempre uno de los dos se dedicará más que él otro y este podría salir lastimado. Es inhumano jugar con los sentimientos de los demás.

No trato de decir que besar a alguien sea feo o malo, pero lo que por agua viene por agua se va. Un noviazgo empieza con una expresión contractual de compromiso. Es decir, declararse a la otra persona, con el fin de mitigar y reducir los factores de riesgos, no seguir a la masa y superar los procesos de imitación que tanto daño nos están haciendo en este tiempo.

La calidad de una relación es, necesariamente, cuando usted y yo nos damos la oportunidad de aprender, de escuchar. Se construye entre dos personas afines y maduras que se conocen y se aceptan como son. Se afianzan con el servicio, con el constante deseo de darse sin condiciones y crece permitiéndose a ambos independencia, libertad y autonomía.


El amor no es sólo un sentimiento, también es una decisión.

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